Irremediablemente va pasando el tiempo y llega un momento en el que tengo que volver a mi pueblo a aprovisionarme de tapers. Dicho rito de supervivencia requiere transportarme hasta Baza, y como Goku aún no ha desvelado la receta secreta del teletransporte no me queda más remedio que emperchar a amigos con coche, y en caso de agotar la vía gorrona, pillar el supuestamente ecológico transporte público. Porque para mi bolsillo y paciencia no lo es.
Quizá la única ventaja de vivir cerca de la estación de autobuses de Granada, además del abaratamiento del alquiler del piso, es el ahorro en tiempo para pillar el bus. Como no es mi caso, me tengo que joder y acercarme a la parada más cercana del 10 y esperar. Este último viernes se retrasó más de la cuenta y tuve que pillar un bus alternativo que me dejaba a 5 minutos de la estación. Mirando de cuando en cuando el reloj, confiando en que me daría tiempo, pasaba el rato impacientemente maldiciendo los semáforos en rojo. Por supuesto no llegué a tiempo y el próximo bus para mi pueblo salía 2 horas después. Para colmo se me había roto una rueda de la maleta. Luego por fin entro en el autobús y no quedan asientos dobles libres. Me explico, son 2 plazas, pues como mínimo una de las dos está ocupada. Toda la gente te mira agresiva como pensando "aquí no te sientes", por lo que uno evalúa quien es el más manso de los viajeros y no queda otra que sentarte al lado de un desconocido, con el riesgo de que se quede dormido y decida apoyarse en tu hombro, provocando una antierótica escena. Porque las solitarias tías buenas te mirarán con un denotado desprecio, no hay más remedio que elegir un sitio tranquilo en el que poder echar una siesta. Si te gusta sentarte en ventana ve descartando la idea. El viaje continúa normal hasta llegar a Purullena, ya que para variar este bus no es directo. Todo el viaje hasta este pueblo para que se baje una sola persona. Sí, tiene el derecho a viajar, pero yo también tengo el derecho para cagarme en dios. Luego en Guadix para en 2 sitios, uno de ellos la estación, que no tenían otro sitio en donde ponerla más que en lo más profundo de la ciudad. Y todo esto si tienes la potra de que no se pare en infinitos pueblos perdidos en la mano de dios. Con suerte, tras poco menos de 2 horas llegaría a mi destino.
Pero esto es lo que ocurre los días que tengo suerte. Un día intenté pillar el bus de las 15:30, forcé la pérdida de mi última hora de clase, ni comí, follao con el equipaje, el urbano petado para variar los viernes, una cola de taquilla no menos concurrida y la noticia de unos conocidos míos que estaban bastante por delante en la cola de que ya no quedaban tíckets. Efectivamente, esperar hasta las 5. Paciencia para luego descubrir que hay 2 autobuses a esta hora y comprobar que el directo se ha llenado mientras estaba en el váter. O sea que me tocó pillar uno indirecto, de los pueblos infinitos. Todo aceptable hasta que en Guadix el autobús choca con la puerta de un coche que estaba abierta. No la arrancó, sólo le hizo un poco de bollo, pero el incauto chófer del coche (y subnormal también, por que no obviarlo) mantuvo una acalorada discusión con el autobusista que se alargó media hora entorpeciendo el tráfico y otra media hora con los civiles en un sitio más apartado. Mientras esperábamos ahí vimos pasar el bus de las 18:00 a Baza. El odio de los pasajeros era compartido, así que aproveché para lanzar mis maldiciones acompañando a los fumadores que se encendían enmonados sus pitillos para calmar el estrés de la tarde. Tras 3 horas y media de viaje, por fin llegué a mi pueblo.
Y otra anécdota de la que voy a contar menos detalles fue una vez en la que el autobús me tardó 5 putas horas en llegar a Granada, por culpa de la nieve. Con todas estas experiencias y la típica sensación de notar que has perdido toda la tarde del viernes y del domingo alimentan mi odio hacia el transporte público, más concretamente de los autobuses.
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miércoles, 2 de marzo de 2011
viernes, 5 de septiembre de 2008
Anécdotas de ayer y hoy
Ya que no actualizo Vicios Etílicos por lo menos pondré aquí cosillas, que últimamente están pasando anécdotas cuanto menos curiosas. Pues trata de una alegre noche en el mirador, en la que íbamos Ramos y Ramos Junior, Girón y yo. No llevábamos litro ni nada. Llegamos exhaustos después de la subida y oimos jaleo. Resulta que unos crios de 13 a 16 años estaban haciendo botellón. Nos sentamos en el banco más retirado y al rato llama el Gallego que sube en su nuevo BMW. Todo bien, y al rato se va el Gallego que no sé a por qué iría, y 5 minutos después llegan los monos. A los zagales no se les ocurre otra cosa que salir corriendo dejando allí las bebidas y una moto. Se nos acercan los locales, nos preguntan cosillas tipo "¿conocéis a los que se han ido?" cuando llega el Gallego. Obviamente se le acercan, hablan con él y se va. Pero no pasó nada, tan sólo se le olvidó el carné de conducir en su casa así que bajó a su casa y a entregarlo en la comisaría y yasta. Sobre los zagalillos botelloneros, pues la policía apuntó la matrícula de la moto y tiró las sobras a la basura no sin antes hacer una pregunta retórica "¿queréis?" e inmediatamente echar las botellas en el contenedor. Lástima, a mí me hubiese gustado echarme un copazo y sólo el Mateo y el Ramos junior pudieron optar a uno por contactos. Asoma un viejo diciendo que todas las noches armamos jaleo (mentira por nuestra parte). Los más espabilaos habrán deducido que el viejo fue el que llamó a los monos. Y poca cosa más, se fue la policía, llegaron los zagales de todos lados, que parecía que se habían escondido debajo de las piedras, algunos maldijeron al viejo porque se habían quedado sin botellón, y tal. De últimas una cosilla, que fuimos a enseñarle a Ramos junior la piscina que hay en el mirador superior pero nos quedamos con las ganas porque precisamente ese día había un tío y con un perro ladrador, nos comimos una mierda y nos fuimos a nuestras casas. Está el mirador interesante; el próximo día, la anécdota de las ex y los litros rotos.
domingo, 6 de julio de 2008
Experiencia religiosa
Iba yo con mi pelotazo de Cacique (el 1º en condiciones desde hace 2 meses, y antes desde nochevieja) cuando me encuentro a mi viejo colega Javi Irigaray en los "calorrales". Se quejó de que no actualizaba la web y le prometí una actualización antes de septiembre. Bueno, de mientras tan sólo puedo relataros la siguiente historia. Harto de corrales subíamos Antonio Miguel, Luci, Rafa alcayeit y yo hacia el coche del 1º que estaba aparcado unos metros antes de la 2ª rotonda de la carretera de Benamaurel. No llevábamos ni unos minutos caminando cuando oímos a un notas pegarle voces a una pareja diciendo que los subía. La muchacha iba descalza y el del coche insistía. El Rafa y yo, aprovechando la situación (y con una pea encima que pa qué, para que engañarnos) decidimos aceptar la arriesgada invitación para ahorrarnos el tedioso camino de subida de los corrales, dejando a la parejita sola (AM y Luci). Nada más entrar en el coche, y tras comprobar que el tío no tenía pinta de calorro chungo (era un cuarentón con cara de buena gente) y yo en mi salsa le pregunto al chófer: "Eh tío, ¿cómo te llamas? Muchas gracias por subirnos." A lo que me responde. "Antonio. Antonio Reche García". Y me quedo yo pensando: "Esto es una broma, este tío se ha colocado ahí para subirnos y hacernos una broma". Tras la reflexión lo único que se me ocurre decir es: "Los huevos". Y el tío me enseña su permiso de conducir y, efectivamente, era tocayo mío de apellidos. Se me va la olla y tras una conversación descubrimos que su madre se apellida igual (García Sánchez). Su padre era Reche Cano, ya no era tanta casualidad. Yo en mi ciego y sorpresa, no acertaba a decir palabra y finalmente llegamos a nuestro destino. Lástima que no llevaba mi carné, y empiezo a ponerme cansino diciéndole que me dijera su móvil nada más que para otro día demostrarle que yo también era Reche García. El tío no sé que pensó pero empezó a "largarme" como quien no quiere la cosa y nos apeamos el Rafa y yo, y le dije que me aprendería su matrícula por si otra vez nos vemos en los corrales. L 1490 ??. AM y Lucía estaban asustados por si el payo era al final chungo, pero quedo con ellos, les cuento la historia y me vuelvo a mi casa dispuesto a dejar constancia del suceso. Y después de este tocho, buenas noches y hasta otra.
sábado, 5 de enero de 2008
Invitación del Pancho y visita a Cúllar
Anoche me disponía a dedicarme a otros menesteres, cuando el Edu me dice que el Pancho va a invitarnos a un vino del país o lo que sea. Algo así no se puede rechazar así que nos reunimos en mi caño, algo tarde como es costumbre y nos dirigimos al vino del país de mi calle, el cual estaba petado de gente. Al final acabamos en uno de la puerta de Lorca. Entre jarra y jarra murió el Digimon pajero del Girón. JP insistió en verlo y le hizo un reseteado que borró los 3 días de "vicio" que llevaba el Yairon. El pobre Yair estaba sin aperos de vicio (ni DS, ni Cube, su ordenador está reventao...), lo que le hizo dedicarse a algo tan poco digno como esa especie de tamagotchi llamado Digimon pajero por el hecho de que lleva un podómetro y el Girón lo meneaba con la muñeca para acelerar el proceso de conteo de pasos. Clamó venganza y en este momento nos separamos en un par de grupos. Yo me fui a mi casa a cargar un poco el móvil y a coger mi billete grande y me reuní con el Edu, Vargas y compañía en la tronera. Sin quererlo, estaba montado en el tuneado coche del Vargas viendo videoclips calorros en sus 2 pantallas planas que había instalado su propiertario. Al rato aparecimos en los Rosales, y yo ya estaba pasando miedo. El Vargas y el Albert parecían decididos a entrar pero al momento dicen: "No, es que no hay dinero, pero no os creáis que no hemos estado aquí ya". Te creemos, Roberto.
Luego tras un rato de carretera aparecimos en Cúllar. Esto sí que no me lo esperaba. Estaba bebiendo cerveza mientras los otros 4 jugaban al futbolín en un pub llamado Wonderful. La cosa no podía ir peor hasta que el Vargas se pidió un cubata y recibimos una esperanzadora llamada del Gallego diciendo que venía a Cúllar. Para hacer más amena la espera, el Vargas puso en su coche una película porno interracial de una tía blanca haciéndole mamadas a un par de pollas negras. Cuando el miedo ya invadía todo mi cuerpo, apareció el Gallego y nos fuimos a tomarnos algo a otro pub y por fin emprendimos el regreso a Baza (yo por supuesto montado en el coche del Gallego). Luego nos llamó el Albert diciendo que los habían parado los monos, resultando ser al final una broma de mal gusto (el Vargas iba bebido y algo más). Así que nos reunimos finalmente en el ferial, reencontrándonos con el Pancho que lo había traido el Mario, y tras una escena que parecía sacada del Need for Speed, cortesía del Gallego, nos dispusimos a acostarnos.
Luego tras un rato de carretera aparecimos en Cúllar. Esto sí que no me lo esperaba. Estaba bebiendo cerveza mientras los otros 4 jugaban al futbolín en un pub llamado Wonderful. La cosa no podía ir peor hasta que el Vargas se pidió un cubata y recibimos una esperanzadora llamada del Gallego diciendo que venía a Cúllar. Para hacer más amena la espera, el Vargas puso en su coche una película porno interracial de una tía blanca haciéndole mamadas a un par de pollas negras. Cuando el miedo ya invadía todo mi cuerpo, apareció el Gallego y nos fuimos a tomarnos algo a otro pub y por fin emprendimos el regreso a Baza (yo por supuesto montado en el coche del Gallego). Luego nos llamó el Albert diciendo que los habían parado los monos, resultando ser al final una broma de mal gusto (el Vargas iba bebido y algo más). Así que nos reunimos finalmente en el ferial, reencontrándonos con el Pancho que lo había traido el Mario, y tras una escena que parecía sacada del Need for Speed, cortesía del Gallego, nos dispusimos a acostarnos.
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